GTD® es una metodología que te permite mejorar tu efectividad, y lo hace en todos los aspectos de tu vida, tanto en el ámbito profesional como en el personal. Se compone de un conjunto de hábitos sencillos y buenas prácticas que cualquier persona puede incorporar en su día a día.

    A pesar de su sencillez conceptual, algunas veces cuesta —incluso a personas que son usuarias de la metodología desde hace mucho tiempo— encontrar las palabras adecuadas para resumir la esencia de la metodología, de modo que quienes la desconocen puedan hacerse una idea de su potencia.

    Por eso nos ha gustado mucho la cita que hace Sönke Ahrens sobre GTD® en su libro: How to Take Smart Notes: One Simple Technique to Boost Writing, Learning and Thinking – for Students, Academics and Nonfiction Book Writers.

    Aquí tienes el párrafo —que hemos traducido para ti— donde el autor resume de una manera muy acertada esta esencia de GTD®:

    La importancia de un flujo de trabajo integral es la gran revelación de «Getting Things Done», de David Allen. Quedan pocas personas trabajadoras del conocimiento que aún no hayan oído hablar de GTD® y eso es por una buena razón: ¡funciona!. El principio de GTD® es recopilar todo lo que llama tu atención en contenedores de confianza y aclararlo de una forma sistemática. Esto no significa que tengamos que hacer necesariamente todo lo que en algún momento se nos ha ocurrido, pero sí nos obliga a tomar decisiones claras y a comprobar regularmente si nuestras acciones todavía encajan en el marco general. Sólo si sabemos que todo está bajo control, desde lo trivial a lo importante, podemos relajarnos y enfocarnos en lo que tenemos justo delante. Únicamente si no hay nada que permanezca en nuestra memoria de trabajo, ocupando valiosos recursos mentales, podemos experimentar lo que Allen llama una «mente como el agua», el estado en el que podemos centrarnos en lo que estemos haciendo sin distraernos con pensamientos que compiten entre sí. El principio es sencillo, pero holístico. No es un parche ni una herramienta de lujo. No hace el trabajo por ti. Pero sí te proporciona una estructura para tu actividad diaria que tiene en cuenta el hecho de que la mayoría de las distracciones no proceden tanto de nuestro entorno, como de nuestras propias mentes.

    Como puedes ver, menciona los diferentes aspectos clave de GTD®. Es sobre todo relevante la cita al estado de «mente como el agua» —que conseguimos aplicando todos los pasos de la metodología— donde nuestra efectividad se maximiza. En otras palabras, ese estado mental donde «estamos a lo que estamos» y, además, disfrutamos de lo que hacemos.

    También habrás podido ver que afirma rotundamente que funciona. Es así. Y por este mismo motivo se ha convertido en el nuevo estándar en efectividad personal y cada vez más personas trabajadoras del conocimiento la implementan.

    ¿Aún no la conoces? ¿Te interesa aprender sobre ella? No dudes en ponerte en contacto con nosotr@s y te explicaremos los detalles y las opciones de la formación GTD® oficial, ya sea a nivel individual o para tu organización.